Instituto Mexicano del Amparo

Vis Juris Imperium Corruptum Vitat

Mensaje del Lic. Hugo Alberto Arriaga Becerra,
Presidente del Instituto Mexicano del Amparo

            El día viernes 13 de marzo de 2009 en la Protocolización del Nuevo Consejo Directivo del Instituto Mexicano del Amparo, A.C., se celebró el acto inicial en al Aula “Ignacio Burgoa Orihuela” con la presencia del Señor Licenciado Guillermo I. Ortíz Mayagoitia, Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; del Señor Licenciado Ignacio Burgoa Llano; Presidente del Instituto Mexicano del Amparo; del Señor Doctor Ruperto Patiño Manffer, Director de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y de los Señores Maestros Don Héctor Aldasoro Velasco y Don Carlos Arellano García, Presidentes Honorarios Vitalicios del Instituto Mexicano del Amparo, entre otras personalidades.

            Recordamos que en el año 1980 una pléyade de distinguidos juristas encabezados por el Maestro Ignacio Burgoa Orihuela, dio nacimiento al Instituto Mexicano del Amparo, con la asistencia del entonces Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Señor Ministro Don Agustín Téllez Cruces.
            Desde su origen, el Instituto contó entre otras destacadas figuras, con los maestros Mariano Azuela Rivera, Alfonso Noriega Cantú, Felipe Tena Ramírez y Armando Ostos Luzuriaga, todos ellos lamentablemente desaparecidos. Así, y posteriormente al fallecimiento del Maestro Burgoa, acaecido el 6 de noviembre de 2005, un grupo de sus más cercanos discípulos entre los que desde luego se cuentan el Lic. Burgoa Llano, el Dr. Alberto del Castillo del Valle y el suscrito, sumamos esfuerzos para revitalizar al Instituto, trabajando para su reorganización y reestructuración, buscando a la vez hacerlo más acorde a los tiempos modernos y a efecto de que puedan realizarse sus importantes fines de modo más completo y eficiente.

            Con estas ideas in mentis, e incluso desde las reuniones de los Congresos de Amparo IV, V y VI celebrados en las Ciudades de Morelia, Michoacán los dos primeros y de San Luis Potosí el último, en los años 2006, 2007 y 2008, nos dimos a la tarea de comentar estos propósitos con distintos profesores e ir conjuntando las voluntades para culminar el 13 de marzo de 2009 con la Protocolización del Nuevo Consejo Directivo del Instituto Mexicano del Amparo, fecha elegida, por tratarse del aniversario del natalicio del Maestro Ignacio Burgoa Orihuela.

            A este respecto, cabe apuntar que si bien el Instituto fue gestado en el año 1980, operó siempre sin contar con el marco jurídico completo, lo que en esos momentos ni siquiera fue objeto de cuestionamiento por parte de sus integrantes, pues siendo todos ellos juristas destacados y reconocidos a nivel nacional, acaso no les pareció necesario. No obstante, hemos considerado que lo más conveniente para el Instituto estriba en contar con la plena existencia y reconocimiento jurídicos que una Asociación Civil requiere, y de allí que finalmente se Protocolicen sus Estatutos y con ello se establezca de modo preciso su manera de operar.

            Dichos Estatutos conservan la esencia prístina de lo originalmente plasmado por el Maestro Burgoa Orihuela, adosando elementos que hoy por hoy resulta necesario se abarquen por nuestro Instituto, como es el conocimiento no sólo del Juicio de Garantías, sino de otros medios de control constitucional, como la Controversia Constitucional, la Acción de Inconstitucionalidad, así como la Justicia Electoral.

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            Bajo el señero telos marcado por nuestros maestros, antecesores en la conducción del Instituto Mexicano del Amparo, hemos a la vez estimado que las diversas categorías del jurista deben ser objeto de interés de nuestro collegium, y no por modo fraccionado, sino más bien conjunto. Ahora buscamos que no sólo se integren los teóricos puros o maestros de la materia de amparo, sino que con ahínco invitamos a aquéllos jurisconsultos que dediquen esmeros a la cátedra e investigación jurídicas, al mismo tiempo que actúen en el foro en la noble profesión de advocatus; es decir, aquél que es llamado a defender una causa en juicio. Esto acrisolará la experiencia práctica, con la profundidad en la investigación académica, permitiendo hermanar las nociones del deber ser con el decurso real ante los Tribunales Federales.

            Más sería insuficiente nuestro empeño, entendido como obligación en que uno se constituye por su honra, como el deseo vehemente de hacer o conseguir un propósito, si no estimáramos la trascendental figura del juzgador, del cual el ilustre estagirita decía que el juez ideal es, por decirlo así, la justicia animada, pues ir al juez, es ir a la justicia. Ergo, también hemos discurrido imprescindible invitar al seno del Instituto a los juzgadores federales, para convertirlo incluso en un collegium tribuni, pues siendo ellos quienes “facen justicia”, como en la preciosa expresión del Fuero Juzgo, debemos buscar su conocimiento y su infrangible virtud justiciera de protección del gobernado ante el poder. Nos acogemos a las expresiones de la ópera philosóphica “El Jurista y el Simulador del Derecho”, en que el Maestro Burgoa Orihuela señala que “En manos de los buenos jueces, sobre todo cuando se trata de ministros de la Suprema Corte, está la preservación del régimen democrático, la efectividad real del derecho y la confianza popular en la administración de justicia”.

            A más de ello y como reconocemos que Cronos es el más extraordinario maestro, y que quienes han transitado tal vez hasta provecta etapa por las actividades que engloban la materia constitucional, conforman una invaluable fons scientiae iuris, hemos querido reconocer a los maestros Héctor Aldasoro, Carlos Arellano y Héctor Villasana como Presidentes Honorarios Vitalicios, y bajo la misma idea, hemos convocado a destacados juristas a que nos honren con su opinión, su concilium, y de allí la creación del Consejo Consultivo al que nos han distinguido en aceptar pertenecer algunos magistri iuris, algunos presentes en el evento del 13 de marzo de 2009, así como otros que no pudieron acompañarnos, sino en su excepcional generosidad de ánimo. Extiendo nuestro más profundo agradecimiento al Doctor Jorge Carpizo McGregor; al Doctor Raúl Carrancá y Rivas; al Licenciado Antonio Cuéllar Salas; al Licenciado Ulises Schmill Ordóñez y al Doctor Diego Valadés, pues tenemos muy presente que tal como enseña Don Miguel de Cervantes Saavedra por boca del Caballero de la Triste Figura, que “de gente bien nacida es agradecer los beneficios que se reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofenden es la ingratitud”. Muchas gracias por el obsequio que nos hacen con su interés por el Instituto Mexicano del Amparo.

            Todo lo así previsto persigue un desiderátum como el que apunta Montaigne respecto a la sabiduría, a la que considera no ser nada más un conjunto de conocimientos, porque “no se trata de saber quién es más sabio, sino de quién es mejor sabio”, y así, nos rodeamos de las obras escritas y de sus autores, de los maestros, de los postulantes y de los juzgadores, porque de cada uno se puede aprender con humildad y amor por la verdad.

 

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            La modernidad también provee de instrumentos que permiten al jurista el verificar su actividad de manera más eficaz; que le concede tener a su alcance el mundo entero, y a la vez ofrecer lo que en su mano está para compartir de su entusiasmo, de su tesón y de su talento. No somos ajenos a los avances tecnológicos que incluso han dado pauta a importantes acciones del Poder Judicial de la Federación con sus compilaciones en medios ópticos de la Jurisprudencia y de las Leyes, y así, el Instituto Mexicano del Amparo aspira a crecer con el tiempo y a allegar a cualquier lugar su actividad, sus trabajos y sus opiniones, por lo cual hemos creado esta página en la Red Global o Internet. En este sitio se podrá conocer la integración, actividad y estudios del Instituto Mexicano del Amparo, y cualquier abogado sabrá de los requisitos para optar por su ingreso.

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            Debo acotar dos conceptos: Primero, el gran apoyo que nos han brindado para la constitución del Instituto Mexicano del Amparo el Licenciado Jorge Raúl García Sosa y la Licenciada Jacqueline Domínguez, miembros fundadores por propio derecho; y una reflexión sobre el vital ciclo de las cosas, porque al igual que cuando surgió nuestro collegium, el día 13 de marzo de 2009 nos acompañaron el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; el señor Ministro Mariano Azuela Güitrón y nos hallamos los discípulos del Maestro Ignacio Burgoa Orihuela. El círculo se cerró ante nuestra mirada.

            Nuestros maestros nos enseñaron bien, y con el lema del Instituto, cual broquel impenetrable, hemos de perseguir la lucha por el derecho, como enseña Ihering y realizaremos los “actos positivos”, como se les calificaba en la época medieval en referencia a la actividad propia de los caballeros, para desfacer entuertos jurídicos.

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            En función de la renuncia al cargo de Presidente del Instituto Mexicano del Amparo que presentara el Lic. Ignacio Burgoa Llano, motivado por diversos factores que le impiden continuar con su actividad en la medida que desearía le fuere posible, la Asamblea de Miembros Numerarios del IMA se sirvió elegirme como nuevo Presidente considerando el trabajo desarrollado hacia su seno, y a la vez reconoció la labor del Lic. Burgoa Llano, nombrándolo Presidente Honorario Vitalicio y Miembro del Consejo Consultivo del IMA.

Vis iuris imperium corruptum vitat

Lic. Hugo Arriaga
Presidente del Instituto Mexicano del Amparo

 

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